Desde el principio demostró un caracter excepcional; lista , buena, entregada.
Su doma se hizo de la mejor manera; despacito y con cariño.
Con mucho cariño.
El sábado pasado se marchó a su casa.
Iván tiene prados donde Sara vivirá a partir de ahora, es lo que pasa en los pueblos, la gente tiene prados y fincas donde ellos mismos cuidan de sus caballos.
La vida sigue y nosotros deseamos para Sara lo mejor, ella es "una de nosotros" Iván también.
Con todo el cariño y la penita del mundo les despedimos.En la fotografía Laura posa junto a ellos, con cariño; sonrisa por fuera y penita por dentro.

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